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Carencias y excesos de tus plantas - Métodos y productos para combatirlos.

Consejos generales para solucionar carencias

El cannabis es una de las plantas que tiene más capacidad de absorción de nutrientes.

Los nutrientes son elementos que nuestras plantas necesitan para vivir. El carbono, hidrógeno y oxígeno son absorvidos del aire y del agua. El resto de los elementos, nutrientes son absorvidos del medio y de solución nutriente.


La absorción de los nutrientes depende de diversos factores como la composición y calidad del suelo, el estado de la planta, las condiciones climáticas, el lugar donde se encuentran, el uso de fertilizantes y aditivos, la sanidad y el pH del agua con el que la regamos. Por eso es importantes tener controlar la medición de estos factores, para así evitar consecuencias dramáticas en nuestas plantas de marihuana.

Cuando alguno de estos elementos no está presente en nuestra plantación o no es asimilado por nuestras plantas en las cantidades adecuadas aparecen signos de carencia en nuestras plantas. Es importante aprender a observarlas y saber en cada momento los síntomas de cada carencia, ya que solo de esta forma podremos actuar a tiempo previniendo o aplicando el tratamiento adecuado a cada caso. 
Las carencias nutritivas de las plantas no suelen venir solas, normalmente encontraremos dos o más deficiencias a la vez en nuestras plantas. Muchas carencias, especialmente las de microelementos, no son debidas a una falta de ese elemento, si no a un pH inadecuado o a un exceso de sales en la tierra. Cuando sucede esto, las raíces no pueden absorber los nutrientes que hay en nuestra tierra. Podemos usar un aditivo que limpie los sustratos y plantas del exceso de nutrientes.

Es aconsejable regar las plantas una vez por semana, con un preparado enzimático encargado de la descomposición de las raíces muertas. De esta forma evitaremos la obstrucción de las raíces por las sales minerales . 



Otro factor importante en el control de la vida de nuestras plantas es el pH. El pH es una escala que va de 0 a 14 e indica la acidez o alcalinidad de cualquier sustancia, siendo 0 la de máxima acidez, 14 la de máxima alcalinidad y 7 el pH neutro. El cannabis crece bien en un pH ligeramente ácido ( pH 5,8 a 6,5 en hidroponía y pH 6,3 a 6,8 en tierra ). Si el pH sube por encima de 7 o 7,2, comienzan las carencias, al igual que si el pH es demasiado bajo. Para medir el pH podemos usar medidores de pH. Los medidores digitales aunque son algo más caros tienen mucha más exactitud.

Si el pH del agua es muy alto o muy bajo, lo ajustaremos con un ácido o una base, respectivamente. Hay que ajustar siempre el pH del agua antes de regar. Si añadimos abono al agua, ajustaremos el pH después de añadir el fertilizante. Para evitar carencias de nutrientes, lo mejor es la prevención, recuerda: controla el pH del agua y de la tierra y alimenta tus plantas una o dos veces por semana con abono líquido.

 

Para entender un poco más nuestras plantas, hablaremos de sus nutrietes y posibles carencias y excesos:
 
 
Nitrógeno (N)

 Nitrógeno Nitrógeno 

Es el elemento inorgánico más importante para el desarrollo de la planta. Además regula la capacidad del cannabis para fabricar proteínas que son esenciales para el desarrollo de las células y es el principal responsable del crecimineto de hojas y tallos, así como del tamaño general de la planta.

Síntomas de carencias por Nitrógeno: La carencia del nitrógeno es la más común. Las causas pueden ser muchas, pero los síntomas son siempre los mismos e incluyen un lento crecimiento de las plantas afectadas y un descenso en su producción. El primer indicio es el amarilleamiento de las hojas inferiores y más viejas de las plantas. Al no disponer de un correcto suministro de nitrógeno estas hojas dejan de producir clorofila y la zona de entre los nervios se vuelve amarilla, mientras que los nervios son de color verde.
Según se prolonga el estado carencial las hojas se amarillean mas mientras que el tallo y el envés de algunas horas se tornan de color morado-rojizo debido a la acumulación de antocianos (pigmentos rojo azulados que protegen a las plantas, sus flores y frutos de la luz ultravioleta, son los mismos pigmentos que le proporcionan el color al vino), aunque esto en algunos casos puede indicar la carencia de fósforo. Por último, las hojas de las plantas afectadas adquieren un color amarillo intenso que se va tornando a un color marrón óxido que empieza por las puntas de los foliolos y se extiende en poco tiempo marchitando el resto de la hoja.
 
Carencia de nitrogeno

Tratamiento de la carencia de Nitrógeno: Para combatir la carencia de nitrógeno se recomienda abonar con un fertilizante con un NPK alto en contenido de Nitrógeno (N) y ajustar el pH de la solución nutriente para asegurar una absorción máxima. Cualquier fertilizante apro para estados de crecimiento debe ir bien.
 
Nitrógeno

Excesos o Sobrefertilizados de Nitrógeno: La sobredosis de nitrógeno da lugar a un follaje demasiado exhuberante respecto al sistema radicular lo que hace que nuestras plantas se espiguen y sus ramas y tallos se vuelvan blandos, quebradizos y vulnerables al estrés y ataques de patógenos y hongos. Otro signo de exceso es que las hojas de las plantas afectadas adquieren característica forma de "garra" y se tornan de un color verde oscuro.

Tratamiento para los excesos de Nitrógeno: Un buen remedio es limpiar el medio de cultivo y así se eliminarán todas las sales acumuladas causantes del exceso. Será de gran ayuda si aplicamos algún compuestro de Enzymas que ayudará a la desintegración de partículas y sales. Hay que destacar que a la hora de realizar el lavado de raíces se ha de utilizar una cantidad de agua mínima del resultado de los litros de sustratos en el tiesto multiplicado por 3. (Ejemplo: Plantas en macetas de 10 Litros = Dejar correr 30 Litros de agua por el sustrato).


Fósforo (P)

  Fósforo Fósforo

El fósforo es otro de los macronutrientes más demandados por nuestras plantas ya que es necesario para la fotosíntesis y proporciona un mecanismo para la transmisión de energía dentro de la planta. El fósforo se asocia al vigor general y a la producción de resina y semillas. Las mayores concentraciones de fósforo se encuentran en las puntas de las raíces en crecimiento, en los brotes y en el tejido bascular de la planta. Las plantas pueden absorber el fósforo en forma de fosfatos ácidos como H2PO2 y HPO2² dependiendo del Ph del medio de cultivo, para ser transformado por las plantas en PO2³ y ser incorporado rápidamente a los compuestos orgánicos celulares. En la mayoría de los suelos de la Península se encuentra en cantidades bajas y en forma de fosfatos tricálcicos, insolubles en agua, que lentamente pasan a la solución del suelo, por lo que se hace necesario un correcto abonado en nuestros cultivos si queremos evitar la carencia de este nutriente.

Síntomas de la carencia de Fósforo: La carencia de fósforo causa retrasos en el desarrollo y disminución en la ramificación de la planta. El fósforo pertenece a los nutrientes móviles y tiene la propiedad de trascolocarse de los tejidos más viejos de la planta hasta los de nueva formación. Aunque en el caso del fósforo los primeros signos carenciales aparecen en las hojas más pequeñas que se tornan de un color verde azulado. Después las nervaduras principales de las hojas más viejas adquieren un color morado rojizo que suele empezar por el envés de las hojas y se va extendiendo hasta alcanzar los tallos y los pecíolos de la planta. Las puntas de las hojas más viejas se oscurecen y se rizan hacía abajo. Las hojas más afectadas presentan manchas oscuras que terminan necrosandose (muriendo) y finalmente adquieren un tono oscuro y purpúreo, se secan, arrugan y por último se caen. Las plantas afectadas quedan muy debilitadas y son más vulnerables a infecciones por hongos patógenos y plagas.
 
Fósforo

Tratamiento de la carencia de Fósforo: Lo más habitual para tratar la carencia de fósforo es aplicar un fertilizante con alto contenido en fósforo a la vez que ajustamos el Ph de la mezcla de riego entre 5.5 y 6.5. En el cultivo hidropónico conviene bajar ligeramente el Ph hasta dejarlo entre 5.5. y 6.2 para facilitar la absorción del fósforo. Si nuestras plantas están en floración lo mejor es utilizar un fertilizante líquido tipo PK 13-14 para aportarles gran parte del fósforo que necesitan durante este estadio. También existen en el mercado abonos con alto contenido en fósforo que podemos emplear en esta fase o en caso de carencia para que nuestras plantas dispongan de este nutriente rápidamente. Si cultivamos en tierra madre podemos incrementar la cantidad de fósforo disponible para nuestras plantas añadiendo un poco de humus de lombriz, harina de huesos o ceniza de madera a la mezcla de tierra. De este modo crearemos también una reserva de fósforo extra para la floración. A la hora de regar debemos asegurarnos siempre de ajustar el PH del agua (con o sin fertilizante) entre un 5.5 y un 6.5 para que las plantas asimilen mejor el fósforo disponible en el suelo.

Excesos o Sobrefertilizados de Fósforo: La sobrefertilización o exceso de fósforo puede tardar en manifestarse algunas semanas y aunque muchas variedades lo toleran bien suele interferir en la absorción del calcio, el hierro, el magnesio y el zinc. Así pues el exceso de fósforo es difícil de identificar y suele confundirse con la carencia de alguno de estos otros nutrientes.

Tratamiento para los excesos de Fósforo: Un buen lixiviado del medio para eliminar los residuos que queden en el sustrato. Siempre que hagamos esta operación debemos emplear tres veces el volumen que tenga la maceta en agua. Por ejemplo, si estamos usando unos contenedores de 4L lo normal es usar unos doce litros de agua para asegurarnos de eliminar el exceso de fertilizante. Por último conviene regar con una solución ligeramente abonada (a una tercera parte de la dosis habitual) con fertilizante completo para reponer los otros nutrientes que también hemos arrastrado durante la limpieza.


Potasio (K)

 
Carencia de potasio  Carencia de potasio 

Después del nitrógeno, el potasio es el elemento inorgánico más abundante en la constitución de las plantas. El potasio es crucial en la acumulación y traslocalización de los carbohidratos, ayuda a combinarlos con los almidones y es esencial para la producción y movilidad de estos por la planta. Es primordial en el crecimiento por división celular y es activador de muchas de las funciones encimáticas ligadas a la fotosíntesis y a la respiración celular. Aumenta la clorofila en el follaje y ayuda a regular la apertura de los estomas. El potasio resulta necesario para la elaboración de proteínas que aumentan el contenido en aceites esenciales de la planta y sus frutos, lo que mejora sin duda el sabor de nuestra hierba. También provoca un crecimiento de raíces fuerte y vigoroso, y está asociado a la absorción de agua y con la resistencia de las plantas a las enfermedades.
 

Síntomas de la carencia de Potasio: La carencia de potasio provoca que la temperatura interna del follaje se dispare, y que las proteínas de las células se quemen o degraden haciendo que nuestras plantas sean más vulnerables a las enfermedades y plagas. Los primeros síntomas de carencia de potasio aparecen aproximadamente a la semana de comenzar el problema ya que en un principio las plantas parecen estar sanas. Tras este breve periodo de tiempo los síntomas carenciales comienzan a aparecer en las hojas más viejas y la parte baja de la planta (debido a que este es un nutriente móvil). Las hojas de esta parte de la planta pierden su lustre y comienzan a desarrollar un moteado color oxido intenso. En algunos casos la ramificación de las plantas se incrementa, pero estás nuevas ramas son mucho más débiles, delgadas y quebradizas de lo normal. Por último las hojas empiezan a amarillear por las puntas y los márgenes hasta que acaban por tornarse de un color gris, se rizan hacia arriba y muren necrosadas. La carencia de potasio es más propia de lugares con suelos o aguas de riego con alta salinidad, aunque en el cultivo con maceta o mezclas de tierra abonadas también puede darse. El potasio suele estar presente en la tierra, pero la acumulación de las sales en el terreno, o la mala conductividad del medio pueden bloquearlo e impedir que las plantas asimilen la cantidad suficiente que necesitan para su desarrollo.

Tratamiento de la carencia de Potasio: Para tratar la carencia de potasio primero debemos lixiviar el medio de cultivo. De esta forma nos aseguraremos de “desbloquear” el suelo y eliminar posibles acumulaciones de sales que impidan la correcta asimilación de los nutrientes. En segundo lugar, conviene aplicar un riego ligeramente abonado con un fertilizante de alto contenido en potasio para que la plantas se recuperen lo antes posible del déficit. En el cultivo exterior podemos prevenir esta carencia y asegurar a nuestras plantas un suministro constante de potasio usando potasas solubles (la ceniza de madera) mezcladas con el agua de riego, o mezcladas con tierra cuando preparemos la mezcla para cultivar en exterior. Cuidado con el uso de la ceniza de madera ya que tiene un pH altísimo (casi de 10), si nos decantamos por su uso deberemos medir y ajustar correctamente el PH del agua antes de regar nuestras plantas. 

Excesos o Sobrefertilizados de Potasio: La sobrefertilización de potasio se da en raras ocasiones y es difícil de identificar debido a que se parece mucho a los síntomas carenciales de otros nutrientes. Cuando se produce un exceso de potasio se producen carencias de magnesio, manganeso, y a veces, hierro y zinc. 

Tratamiento para los excesos de Potasio: La mejor solución es lixiviar el medio de cultivo con agua abundante o aplicar algún producto “antisalino” tipo Atazime (Atami), Enzymes (Plagron), AntiSalino (BioPlasma) o Cannazin (Canna), para limpiar de sales y residuos las raíces de las plantas. Estos productos contienen una preparación “multi-enzímas” natural. Las enzimas son producidas, entre otros, por bacterias y hongos y actúan como agentes catalizadores en multitud de procesos bioquímicos del suelo. Estas enzimas ayudan a descomponer más rápidamente los restos muertos de materia y aumentan la capacidad de intercambio catiónico del suelo (especialmente el Antisalino de BioPlasma). 


Magnesio (Mg)

Magnesio Magnesio 

El magnesio es el átomo central de la molécula de la clorofila por lo que resulta esencial en el proceso de captación de la energía lumínica, actúa como activador en diversas reacciones químicas e interviene en la respiración celular y en la traslocación de los fosfatos a través de la planta. Además, el magnesio ayuda a las enzimas a fabricar carbohidratos y azúcares y neutraliza los ácidos del sustrato y los compuestos tóxicos que produce la planta, por lo que es esencial utilizar una gran cantidad de este nutriente secundario.

Síntomas de la carencia de Magnesio: La carencia de magnesio es uno de los problemas más habituales al que se enfrentan los cannabicultores, tanto de interior como de exterior. Suele darse más en los lugares con un entorno de cultivo demasiado húmedo y frío para las raíces, o en suelos ácidos y fríos con un pH por debajo del 7. En cultivos interiores esta carencia suele darse cuando se produce una acumulación latente de sales en el sustrato, por el uso excesivo de fertilizantes líquidos. Este exceso de sales reduce drásticamente la capacidad de intercambio catiónico del suelo y termina bloqueando la asimilación de algunos nutrientes como el magnesio. Un exceso de potasio, de amoniaco (nitrógeno) o de calcio (carbonato) en la tierra también puede impedir la correcta absorción del ión magnesio por parte de nuestras plantas. Al ser un nutriente móvil los primeros signos de la carencia de magnesio aparecen en las hojas más viejas de las zonas bajas de la planta.
El síntoma más característico de ésta carencia es la llamada clorosis internerval que afecta a las hojas decolorando los espacios entre las nervaduras: las hojas amarillean mientras los nervios de estas permanecen verdes y oscuros. A medida que la carencia progresa va afectando a las partes medias de la planta y comienzan a aparecer manchas o moteado color marrón óxido en los márgenes y en las puntas de las hojas más viejas. La perdida de superficie foliar provocada por esta clorosis incide directamente en la capacidad fotosintética de las plantas retrasando su desarrollo y disminuyendo su producción. Si la carencia se asevera se extenderá hasta las partes superiores, más jóvenes, y hará que nuestras plantas pierdan el color en pocas semanas. Sino intervenimos, finalmente las plantas adquirieren un tono amarillo blancuzco y terminan secándose y muriendo.

Síntomas de la carencia de Magnesio: Para corregir la carencia de magnesio en nuestras plantas lo más aconsejable es utilizar un abono completo que contenga suficiente concentración de este nutriente. En el caso de usar un abono normal o con poca concentración de magnesio deberemos añadir media cuharadita de sales de Epsom® (sulfato de magnesio) por cada litro de agua de riego de forma frecuente ajuntando el pH por encima de 6.5 hasta que los síntomas carenciales desaparezcan por completo y las plantas recobren su color habitual. Para acelerar el tratamiento podemos realizar una o dos aplicaciones foliares del producto mezclando bien dos gramos de sales de Epsom® en un litro de agua durante un par de semanas. La toxicidad a causa del magnesio es muy poco frecuente y generalmente afecta a la asimilación de otros nutrientes como el calcio, por lo que es un problema difícil de identificar a simple vista.


Calcio (Ca)

Calcio 

El calcio se encuentra en toda la planta ya que es imprescindible para muchos procesos, primordialmente para el crecimiento. Tiene un efecto regulador sobre las células y contribuye a la estabilidad de la planta en su conjunto.

Síntomas de carencia de Calcio: El calcio es transportado a través del flujo ascendente de la savia. Al darse una deficiencia de calcio las hojas grandes más antiguas serán las primeras en presentar síntomas. Dichos síntomas se reconocen por la formación de manchas amarillas-marrones que habitualmente presentan un contorno marrón bien definido. Además se frena el crecimiento y en casos serios resulta en ápices más pequeños que no se cierran del todo. El resultado es fácil de imaginar: obtendremos una cosecha muy pobre.

Tratamiento de carencia de Calcio: Para tratar la carencia de calcio se recomienda primero lavar abundantemente el sustrato-raíces para asegurarnos que trabajamos con un sustrato apto para la asimilación de nutrientes, pues normalmente un sustrato de calidad contiene suficiente calcio, por lo que las carencias de calcip son poco frecuentes. Después del lavado, hay que dar un ligero abonado con un fertilizante que contenga Calcio. Si pasados los días el problema empieza a tener solución ya sabréis que el problema ha podido ser un bloqueo del mismo por lo que deberéis controlar con más atención la E.C. y P.H., por lo contrario si no hay cambios pensad en adquirir un nononutriente de calcio para vuestras plantas y aplicarlo con moderación.


Azufre 

Azufre Azufre Azufre 





 
Exceso de abono 

Los síntomas son el oscurecimiento de la planta con un color verde oscuro y observaremos que las puntas de las hojas se van quemando y empiezan a doblarse hacia abajo (en forma de garra de pájaro). 

A veces podemos sobrepasarnos echando demasiado abono a nuestras plantas. Cuando esto ocurre, realizaremos un tratamiento que se basa en lavar con abundante agua el sustrato (usaremos un limpiador de raíces CannaFlus) para así eliminar el exceso de abono. El lavado lo haremos regando la planta con 2 litros de agua aproximadamente por cada litro de tierra, o sea, siempre duplicaremos el contenido del recipiente. Si el exceso de abono es bastante se recomienda hacer este proceso dos o tres veces para asegurarnos que la tierra de nuestra planta queda limpia de fertilizantes. Después de esto seguiremos con el riego normal de nuestra planta. 
 
 
  
 Otro de los síntomas mas comunes con los que podemos encontrar un exceso de abono en nuestas plantas de marihuana, es cuando las hojas adaptan una forma de hoja de serrucho, como se muestra a contrinución.

Exceso de abono  Exceso de abono Exceso de abono

 

A veces se puede producir un exceso de sales en nuestras plantas, debido a un amala medición, exceso de fertilizantes, pH mal estabilizado, etc., causando daños que aunque tienen solución producen bastante estrés a la planta, provocando un atraso en el crecimiento o la floración, además de correr el riesgo de cosechar flores con altos contenidos de nitrógeno y demás nutrientes que pueden ser dañinos a la hora de disfrutar de nuestras flores.
 
 

Exceso de abono

Síntomas de un excesos de sales: Las plantas tienden a ponerse de un verde oscuro y los bordes de las hojas se doblan hacia abajo, es bastante fácil de identificar.

Solución a un excesos de sales: Una buena solución consiste en un lavado de raíces con abundante (tantos litros como tres veces los litros de la maceta). Posteriormente se dará un riego con un fertilizante que sea completo de microelementos, si bien se puede dar antes un riego con algún compuesto de Enzimas tipo Cannazym. Hay que tener en cuenta que si el lavado de raíces se hace con agua corriente el pH estará alto (el óptimo para la tierra está entre 6.0 y 6.7) por lo que es recomendable que en el el riego que se de con las Enzimas ya se estabilice el pH para ir corrigiendo también el pH del sustrato que estará alto después de dejar correr el agua para la limpieza de raíces. Luego se recomienda coger un poco de agua del drenaje de la maceta y medir su pH para hacerse una idea de como está el sustrato y así en el riego con los microelementos ya poder poner el ph a un punto que estabilice el pH del sustrato.

Pasos aconsejables:
 
  • En primer lugar lavaremos la tierra regándola con una cantidad considerable de agua y la dejaremos escurrir por los agujeros de drenaje de la maceta. El agua se llevara disueltas las sales que estuvieran presentes en la tierra, dejándola limpia de sales. Es imprescindible lavar la tierra con agua en abundancia, unos dos litros por cada litro de tierra

 

  • A continuación regaremos las plantas con una solución fertilizante. Es importante usar abonos ricos en Nitrógeno, Fósforo y Potasio (NPK) con microelementos durante toda la vida de la planta. El cannabis es una planta que crece con rapidez y necesita muchos nutrientes. Si cultivamos en macetas, evitaremos que se acumulen los restos de fertilizantes lavando periódicamente la tierra ( al menos cada dos semanas ).


Recuerda que es "preferible" que tus plantas sufran una carencia antes que un exceso.



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